En tecnología, no solo valen los “unicornios”

Por Alicia Giorgetti.- Algo tiene la tecnología: a escala mundial, quienes hace años iniciaron un emprendimiento tecnológico, hoy son los hombres más ricos del mundo. Si a esta “característica” se le suman la capacidad de adaptación y la alta formación educativa de los emprendedores argentinos, el resultado es muy interesante.

En el ámbito local, hay empresas de tecnología que ya celebraron 20 años y otras que son más recientes. Pero, en general, todas lograron atravesar las crisis y el zigzagueo tradicional de la política y la economía argentinas debido al esfuerzo y a la capacidad de sus fundadores que, en la gran mayoría de los casos, siguen siendo sus actuales directores. Muy probablemente, algo de sus experiencias pueda ser aplicado a emprendimientos de otras industrias para alcanzar el éxito.

LAS MÁS LEÍDAS

de Economía

Qué sabe la AFIP de vos: publican datos y aplicativos para Ganancias y Renta FinancieraQué sabe la AFIP de vos: publican datos y aplicativos para Ganancias y Renta Financiera1Créditos ANSeS: en cinco horas se recibieron 35.000 solicitudesCréditos ANSeS: en cinco horas se recibieron 35.000 solicitudes2Uno por uno, los 64 precios del acuerdo del Gobierno: leche, aceite, galletitas, vino y polentaUno por uno, los 64 precios del acuerdo del Gobierno: leche, aceite, galletitas, vino y polenta3La AFIP lanzó un plan de facilidades de hasta 60 cuotas para saldar deudas impositivasLa AFIP lanzó un plan de facilidades de hasta 60 cuotas para saldar deudas impositivas4Prohíben que los bancos cobren por depositar efectivo y la AFIP abre un nuevo plan de pagosProhíben que los bancos cobren por depositar efectivo y la AFIP abre un nuevo plan de pagos5

COMENTARIOS

(0)

 22/08/2018 - 10:11

Por Alicia Giorgetti.- Algo tiene la tecnología: a escala mundial, quienes hace años iniciaron un emprendimiento tecnológico, hoy son los hombres más ricos del mundo. Si a esta “característica” se le suman la capacidad de adaptación y la alta formación educativa de los emprendedores argentinos, el resultado es muy interesante.

En el ámbito local, hay empresas de tecnología que ya celebraron 20 años y otras que son más recientes. Pero, en general, todas lograron atravesar las crisis y el zigzagueo tradicional de la política y la economía argentinas debido al esfuerzo y a la capacidad de sus fundadores que, en la gran mayoría de los casos, siguen siendo sus actuales directores. Muy probablemente, algo de sus experiencias pueda ser aplicado a emprendimientos de otras industrias para alcanzar el éxito.

NEWSLETTERS CLARÍNQué pasó hoy  |  Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantesQué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantesDE LUNES A VIERNES POR LA TARDE.

Recibir newsletter

Para Alejandro Mashad, director del Centro de Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés, existen varios factores que son necesarios para el éxito de un emprendimiento: “Dos de ellos son apuntar a mercados grandes y a veces en etapas iniciales de desarrollo, y además –por supuesto– contar con una idea innovadora. En general, los emprendimientos tecnológicos cumplen con estas dos premisas (que no son las únicas, pero son claves dado que aseguran el potencial de alto crecimiento de la empresa). Si a esto se le agrega el poder y la pasión de un buen equipo, aumentan las probabilidades de conseguir financiamiento y, por lo tanto, también las probabilidades de crecer y tener éxito”. El experto asegura que “el argentino tiene el ser emprendedor en sus genes. Y tres cualidades que nos destacan son la creatividad, la capacidad de adaptación y la resiliencia, que tienen un rol importante en cualquier nueva empresa, pero especialmente en los emprendimientos tecnológicos”.

Para Alejandro Mashad, director del Centro de Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés, existen varios factores que son necesarios para el éxito de un emprendimiento: “Dos de ellos son apuntar a mercados grandes y a veces en etapas iniciales de desarrollo, y además –por supuesto– contar con una idea innovadora. En general, los emprendimientos tecnológicos cumplen con estas dos premisas (que no son las únicas, pero son claves dado que aseguran el potencial de alto crecimiento de la empresa). 

Cambio de modelo

“En el año 2007 me invitaron a dar una charla en la Universidad de Palermo para contar cómo hicimos para irrumpir y ser aceptados en una industria tradicional. En ese entonces la impresión por demanda de libros se presentaba como un cambio de paradigma. Hasta ese momento, primero se imprimía el libro y luego se vendía. Pero la impresión por demanda permite vender primero y luego imprimir. Eso estaba muy bien hace 11 años, pero hoy sabemos que no estábamos resolviendo nada: la cadena de valor del libro no cambiaba, sólo ofrecíamos modificar el proceso productivo. El cambio de paradigma no sucedía tal como lo imaginamos en 2003, cuando fundamos Bibliografika junto con mi hermano”, dice Gustavo Vorobechik, hoy CEO de Bibliomanager.

El experto asegura que “el argentino tiene el ser emprendedor en sus genes. Y tres cualidades que nos destacan son la creatividad, la capacidad de adaptación y la resiliencia, que tienen un rol importante en cualquier nueva empresa, pero especialmente en los emprendimientos tecnológicos”.

En octubre de 2004, en un artículo de la revista Wired, Chris Anderson popularizó el concepto “The Long Tail” para describir ciertos tipos de negocios y modelos económicos como Amazon o Netflix. Anderson profundizó la idea en su libro The Long Tail: Why the future of business is selling less of more. Vorobechik recién conoció este concepto en 2007, a través de un amigo. “Inmediatamente estudiamos intensamente lo que Anderson identificaba como una especie de tamiz que pasa o no pasa un modelo de negocios para estar abarcado en esa teoría. En pocas palabras, Anderson propone ‘muchísimos artículos pero vendidos en pocas cantidades’. Algo que contradecís al ultra estudiado Pareto: ‘Ocúpate del 20% de los clientes que aseguren el 80% de las ventas’. La industria editorial siempre pensó en Pareto, lo de Anderson era inconcebible. Sin embargo, nosotros creíamos que era posible. Podíamos imprimir desde un único ejemplar (una de las bases de la teoría) pero necesitábamos completar las otras dos: promoción y disponibilidad”, recuerda.


Ambos hermanos siguieron pensando cómo rediseñar la cadena de valor del libro sin perjudicar o amenazar a ningún jugador. Y, por supuesto, con libros impresos. “Ya habíamos probado nuestro modelo en laboratorio, recibimos premios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, del IAE –la Escuela de Negocios de Universidad Austral– y hasta de Endeavor. Pero ponerlo en marcha no fue sencillo. El comercio electrónico crecía, y los blogs y las redes sociales no estaban en nuestro vocabulario, pero eran un factor necesario para que el concepto Long Tail pudiera implementarse y mostrar resultados. Desde 2003 estábamos innovando en una industria tradicional casi sin darnos cuenta. Hasta que dos emprendedores, hoy empresarios reconocidos en el mundo por sus desarrollos tecnológicos y de e-commerce, me dijeron que nuestra empresa era de tecnología y que el foco no debía estar en cómo se hacían las cosas en ese momento sino en cómo se harían en los siguientes cinco años”.

Por esos días ya se hablaba de los libros electrónicos, que eran observados por editores y libreros como una amenaza casi inevitable. “Nos dimos cuenta de que los e-books nos daban la posibilidad de cumplir con las tres bases de la teoría de Anderson, pero por diversos motivos la industria editorial no se adaptó. La amenaza de la canibalización de ventas, la necesidad de conversión de archivos, la falta de dispositivos, el fantasma de la piratería y un modelo de rentabilidad no probado hicieron que en América Latina aún el libro electrónico no esté totalmente desarrollado. El editor y el librero llevaban más de 500 años pensando en papel”, cuenta el emprendedor.

Lo aprendido

En 2013, Vorobechik fundó Bibliomanager “con la misión de acercar más libros a más personas, en más lugares, con menos tiempo y de forma rentable. Ahora sí, con la tecnología adecuada, con los procesos productivos ‘just in time’, con las tiendas on line y con las redes sociales, podemos aplicar sin dudas la teoría de Anderson”, relata él mismo.

Con la idea de que un mundo globalizado e hiperconectado requiere servicios globales, el nuevo emprendimiento permite vender libros sin stock, aumentar mucho los catálogos y procesar miles de órdenes de impresión simultáneas en la Argentina, España, Islas Canarias, México, Colombia, Perú y Uruguay.

Según el emprendedor y actual CEO de la empresa, “el principal fracaso fue no dimensionar correctamente el desarrollo de tecnología necesario para el crecimiento transaccional. Los motores de desarrollo fueron pensados para una operación local y cuando decidimos expandir internacionalmente la compañía nos dimos cuenta de que la lógica aplicada no se adaptaba a la sofisticación requerida para un crecimiento regional. Esto obligó a hacer un desarrollo prácticamente nuevo de diversos módulos de IT, que se tradujo en mayores desembolsos de dinero y en desfasajes de tiempo. Pero hoy ayudamos a los editores con sus estrategias de comercio exterior, produciendo en destino. Y a los libreros le ofrecemos acceso a miles de libros sin depender de stocks. Hoy sí agregamos valor a la industria editorial”, reflexiona Vorobechik. Y además confiesa: “Aprendí, fracasé, volví a estudiar, a emprender y a fracasar”. Hasta que encontró el camino correcto.

Actualmente, Bibliomanager distribuye libros por demanda en castellano. En su “entorno” hay más de 8.000 títulos de alrededor de 1.700 editoriales.